miércoles, 6 de julio de 2011

Te echo de menos Andrés

A finales de 1995 - comienzos de 1996, un grupo de chicos que por aquel entonces íbamos al instituto, trasnochábamos con las retransmisiones NBA que comenzaron a emitirse desde el 1 de diciembre de 1995 en Canal Plus. Andrés Montes con su particular estilo de narración nos acercó el baloncesto norteamericano a toda una generación de jóvenes de todo el país. En un principio su pareja de baile era Santiago Segurola "Segurola´s computer" como le llamaba Andrés, aunque muy pronto sería Antoni Daimiel quién acompañaría a Montes en las madrugadas. Juntos hacían la pareja perfecta, Montes ponía el espectáculo a base de motes y frases elocuentes mientras que Daimiel ponía el conocimiento sobre el juego. En los inicios Antoni daba una apariencia más seria, para posteriormente soltarse y compenetrarse al 100%. Años más tarde Daimiel llegó a declarar que en los comienzos se sentía Pavón y a Montes lo consideraba Zidane (por la famosa frase de Florentino Pérez de Zidanes y Pavones).

Bienvenidos al club

Seguíamos la NBA todo lo que podíamos, incluso grabando algunos partidos que no podíamos ver en directo para verlos al día siguiente y poder comentar las diferentes anécdotas que sucedían en cada encuentro. Andrés Montes nos había reclutado para su causa. Muchas veces tanto el propio Montes como Daimiel se "olvidaban" de narrar el partido y hablaban de música, gastronomía, crónica social... resultando muy entretenido. Incluso en algunas temporadas tenían una sección durante los partidos en el descanso del 3er al 4º cuarto llamada "adaimiel, crónica en rosa", donde Daimiel comentaba sucesos de los deportistas como por ejemplo, algún positivo por cocaína ("el club de como me pica la nariz" para Montes), algún incidente con armas de fuego, y en definitiva, todo lo que llegaba desde Estados Unidos que afectara a la liga donde Antoni era un experto. En los comienzos no tenían ordenadores para consultar estadísticas y se guiaban por un libro que la NBA hacía llegar a los medios poseedores de los derechos de la competición. "El chuletón de buey" lo llamaba Andrés (por servir de chuleta para aportar los datos). En la primera temporada la final de la Conferencia Este se disputó entre Orlando Magic y Chicago Bulls. Yo quería (y creía) que ganasen los Magic, ya que por aquel entonces me gustaba Anfernee Hardaway, quizás influido por la película "Ganar de cualquier manera (Blue chips)" con Nick Nolte, el propio "Penny" Hardaway y Shaquille O´neal en el reparto. Mi pronóstico se fue al garete, ganaron los Bulls de Jordan 4-0.

Temporada tras temporada seguíamos la NBA y lo que amenizaba al espectador no eran en sí los motes (que también) que se pueden leer en múltiples artículos por Internet. Lo que hacía que te atrapase en las retransmisiones eran las historias que relataban, así como muchas expresiones. Recuerdo especialmente las de "bonilla a la vista" para las canastas anotadas con suerte. Esta expresión proviene de la churrería cuyo dueño se llamaba Bonilla donde Montes y Daimiel desayunaban algunas veces cuando salían del plató casi de día. Otra historia que daba mucho juego era cuando hablaba del poco éxito que se atribuía Montes con las mujeres. Él decía que pertenecía al "calabazas club". Lo de calabazas proviene de un centro espiritual llamado de ese modo en el que ingresó en su momento Charles Barkley. A los Knicks les llamaba "la senda de los elefantes", por su comparación con el Atlético de Madrid donde generalmente con grandes presupuestos no se conseguían grandes resultados, y los aficionados salían del Calderón moviendo la cabeza de un lado al otro diciendo "este atleti..." (Tanto Montes como Daimiel eran aficionados del conjunto colchonero).

Sus últimos años los pasó en la sexta (2006-2009), haciendo los torneos de baloncesto de la selección española en verano, y durante el resto del año la liga de fútbol además del mundial de Alemania 2006. En el fútbol no tuvo el mismo éxito, por ser un deporte de masas con mucha más tradición (que la NBA) y ciertos códigos. Además, el fútbol tiene un ritmo diferente al del baloncesto donde este último tiene tiempos muertos, tiros libres, etc, que permitían a Andrés Montes y Antoni Daimiel hacer sus diálogos ajenos al partido. Los que lo seguíamos de muchos años atrás tratábamos de justificarlo ante familia y amigos por lo que había significado para nuestras vidas en la época anterior. Logró incorporar al fútbol (proveniente del baloncesto) el calificativo "jugón", bautizó el estilo de la selección española y del Barcelona como "tiqui taca" (una expresión que ha traspasado las fronteras de la geografía española) y para concluir, solía decir que "la vida puede ser maravillosa".

Mil historias, mil motes, mil horas de televisión, creó un lenguaje propio que marcó a toda una generación, donde su muerte (tres semanas después de su despedida en la sexta) dejó un vacío muy grande. Aún hoy día siento mucha tristeza cuando lo recuerdo porque me transporta a otras épocas de mi vida, de ahí que haya decidido contar su historia desde mi perspectiva más personal. Le echo de menos.


2 comentarios:

Joaquín Casais dijo...

Yo fui uno de esos adolescentes que se engancharon a la NBA con el gran Andrés Montes. Recuerdo que lo descubrí viendo un All Star de la NBA, que por aquel entonces eran en canal+ pero en abierto y me quedé fascinado. Fue uno de los motivos por los que me aboné a canal + mas adelante y empecé a disfrutar de la NBA. Sin duda te hacía vivir el baloncesto de otra manera, como nunca lo he vuelto a vivir..me encantaba su forma de narrar los partidos, y no solo como los narraba sino las historias que contaba como bien dices en el artículo. Siempre le admiré, por su simpatía, su forma de ser y su personalidad, pero sobre todo por su originalidad. Al buscar en el diccionario la palabra "originalidad" debería de salir la foto de Andrés Montes, porque lo era en todos los sentidos, su forma de hablar, su forma de ser, su forma de vestir, esa pajarita..es de las personas mas carismaticas que he visto sin duda y de las que mas me han calado, poreso me siento muy identificado con este artículo. Me llevé un palo tremendo cuando me entere de la noticia el dia de su muerte, recuerdo que lo vi en la ultima hora de Marca.com y me quede varios minutos petrificado. Yo también te hecho de menos Andrés. Jugóooon!!...

Bryan Torres dijo...

Quizás su gran aportación al basket fue esa que describes; hizo que mucha gente que no era aficionada a ese deporte se enganchara, gracias en parte a su sentido de humor y del espectáculo, y sobre todo a su capacidad de improvisación.